El sistema universitario navarro centró una interpelación del PSN en el Pleno de control del Parlamento foral, que derivó en un debate amplio sobre el papel de la UPNA, la financiación pública y la oferta de titulaciones. El consejero de Universidad, Innovación y Transformación Digital, Juan Luis García, defendió que Navarra cuenta con un sistema "sólido, equilibrado y bien conectado con su entorno", y presentó el anteproyecto de ley foral del sistema universitario como el instrumento para consolidar ese modelo y abrir nuevas oportunidades.
El anteproyecto integra a la UPNA, la Universidad de Navarra y los centros de la UNED en Pamplona y Tudela como piezas de un mismo ecosistema. García señaló que la norma debe servir para "ordenar lo existente", pero también para "facilitar nuevas oportunidades de crecimiento y responder a transformaciones que ya estamos viendo en la sociedad".
Entre las líneas estratégicas anunciadas, destacó la ampliación de la oferta de la UPNA en ciencias humanas y sociales, la internacionalización, la mejora de equipamientos —como la facultad de Ciencias de la Salud— y una subida del 22% de media en los umbrales de acceso a becas universitarias.
El PSN pide una UPNA más completa y más humanista
La interpelación la formuló Kevin Lucero, del PSN, que reconoció la solidez de la universidad pública navarra pero reclamó que la futura ley vaya más allá de la mera ordenación. Lucero pidió reforzar la financiación de la UPNA como eje del sistema, ampliar becas, dar más peso al campus de Tudela y ganar presencia internacional. Y lanzó un mensaje de fondo: "Una sociedad avanzada no se construye solo con tecnologías, se construye con ética, con cultura, con memoria y con democracia". En esa línea, abogó por superar el complejo de que "las letras no dan de comer" y construir una universidad "más humanista".
Un debate que atraviesa todos los grupos
La reflexión sobre humanidades y oferta académica resonó en varios grupos. Daniel López, de Contigo-Zurekin, propuso la creación de un campus exclusivo de letras, artes y humanidades. Oihana Gallo, de EH Bildu, reclamó ampliar la oferta en áreas sociales, igualdad, cuidado, comunicación y transición energética para evitar "una fuga de talentos", y exigió garantizar el derecho a estudiar en euskera en el sistema universitario navarro.
Javier Ollo, de Geroa Bai, valoró positivamente las líneas del anteproyecto y defendió que la UPNA sea "la columna vertebral y el eje igualador del sistema". Irene Royo, del PPN, apostó por avanzar en grados con prácticas obligatorias y convenios con clústeres empresariales para garantizar experiencia laboral a los egresados.
La nota crítica la puso Cristina López, de UPN, que advirtió contra la pretensión de que la UPNA "ofrezca todos los títulos que existen en el mundo", actitud que calificó de "muy peligrosa", y recordó que Navarra está aún "muy lejos" del objetivo de la LOSU de destinar el 1% del PIB a universidad en 2030.
En el extremo opuesto, Emilio Jiménez, del Grupo Mixto, acusó al Gobierno de haber convertido la universidad en "una herramienta ideológica" con "discursos identitarios y agendas políticas", y defendió una institución "libre, exigente y centrada en el mérito".


