Navarra Norte

Homenaje en Larraintzar a cuatro mujeres de la cadena de la Ternera de Navarra

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La IGP Ternera de Navarra / Nafarroako Aratxea - Reyno Gourmet ha celebrado este domingo, 11 de octubre, el II Día de la Ternera de Navarra en Larraintzar, en el Valle de Ultzama. La jornada, que ha puesto el foco en el papel de las mujeres en el sector, ha reunido a profesionales, familias y público en torno al producto local y la ganadería navarra. Ha contado con la presencia del director general de Desarrollo Rural, Rubén Goñi.

La cita ha sido organizada por la propia IGP, con la colaboración de INTIA y el Ayuntamiento de Ultzama y el patrocinio de Caja Rural de Navarra. Tras la primera edición, celebrada el año pasado en Garaioa, en el Valle de Aezkoa, la iniciativa ha llegado a Ultzama con un programa para todos los públicos y un mensaje centrado en el presente y el futuro del sector.

Cuatro mujeres, cuatro eslabones

El acto central ha rendido homenaje a cuatro mujeres que representan distintas etapas del recorrido de la Ternera de Navarra, desde su origen hasta la mesa: la ganadera Carmen Arrese, la comercializadora Elena Gorospe, la carnicera Idoia Irure y la consumidora Mª José Itoiz.

Carmen Arrese, de Hiriberri (Villanueva de Aezkoa), ha explicado que vivió la ganadería desde pequeña, ayudando a su familia en todo y atravesando tiempos muy duros. Con el paso de los años, gracias a las mejoras, a las ayudas y al traslado del ganado fuera del casco urbano, el trabajo se ha vuelto más llevadero. Hoy le enorgullece saber que cuenta con relevo generacional. Hija de una familia ganadera, creció entre vacas, ovejas, cabras y yeguas, y recuerda como una decisión muy emotiva la de construir una nueva nave fuera del pueblo y aumentar el número de cabezas, cuando las vacas parecían tener los días contados.

Elena Gorospe, nacida en Urretxu en 1946, representa el eslabón de la comercialización desde Carnes Echegor. Tuvo su primer contacto con el mundo de la carne en 1970, en una carnicería de Noáin, donde trabajó diez años. Después se ocupó de la administración del negocio de su marido, mayorista de carne, y, cuando la enfermedad de este le impidió seguir trabajando, se hizo cargo de la empresa. «Reconozco que fui muy atrevida, pero teníamos tres hijos», ha recordado. En 1990 nació Carnes Echegor, que gestionó hasta su jubilación, con años marcados por la crisis de las «vacas locas», una huelga del transporte y una fuerte subida del precio de la carne. Para ella fue «un acierto muy grande» la creación de la IGP, en 1994, porque «el sello daba mucha confianza a la hora de comprobar todo el origen y el proceso, y eso se valora muchísimo». Ha destacado también que terminó trabajando con su hijo, algo «bonito y satisfactorio».

Idoia Irure, de Carnicería Irure, ha relatado los orígenes del negocio, que su padre, José Irure, abrió en 1966 en la calle Martín de Azpilcueta, en el barrio pamplonés de San Juan, con apenas 18 años. Su madre, Rosa, se incorporó poco después y se convirtió en un pilar fundamental. Hoy la regentan Idoia y su hermano, que siguen apostando por ofrecer el mejor servicio y el mejor producto y confían siempre en la IGP Ternera de Navarra. Ha subrayado que en la carnicería «siempre fuimos mayoría» de mujeres, porque su padre creía que tenían una sensibilidad con los clientes y una capacidad de trabajo diferentes, y ha tenido palabras de agradecimiento para Daniel Unzu, de Carnes Echegor, proveedor de toda la vida, y para Elena Gorospe, «una mujer de bandera».

Cerraba la cadena Mª José Itoiz, que ha representado a las personas consumidoras. Compra desde hace cinco o seis años en la carnicería Juan Carlos, de la calle Íñigo Arista, aunque lleva adquiriendo este producto desde que existe la certificación. Destaca que es una carne muy jugosa y valora su carácter local y la fiabilidad del sello. «En mi familia la consumimos desde siempre. Tienes la confianza de que es una ternera bien tratada, bien alimentada, y es calidad», ha afirmado.

«No somos cualquier carne»

El presidente de la IGP y ganadero, Fermín Irigarai, ha cerrado el acto reivindicando el valor del producto. «No somos cualquier carne, somos una carne diferente, especial, con unos compromisos de crianza y de tratamiento. También somos una carne que, a través de ella, mantenemos el paisaje, nuestros prados y nuestros pueblos tan bonitos», ha señalado. Según ha explicado, es consecuencia del «bien hacer» de quienes habitan el mundo rural, y ha considerado importante resaltar el papel de las mujeres, que «han estado ahí siempre, desde los orígenes», trabajando para que los jóvenes tengan ahora esta carne.

Artesanía, ganado, deporte rural y asado popular

La jornada ha combinado el reconocimiento al sector con propuestas gastronómicas, culturales y de ocio. Desde primera hora, el público ha podido visitar la Feria de Artesanía de Ultzama y la exposición de ganado vacuno, que ha permitido conocer de cerca la actividad ganadera, la raza Pirenaica Navarra y las explotaciones vinculadas a la IGP. El programa ha incluido también una exhibición de deporte rural, actividades infantiles y música, además del tradicional asado de Ternera de Navarra, con degustación popular.

Un producto ligado al territorio

La IGP Ternera de Navarra / Nafarroako Aratxea identifica y certifica carne de vacuno producida en Navarra conforme a su pliego de condiciones, que recoge requisitos de origen, razas, alimentación y manejo. Con el lema «De nuestros campos, de nuestras gentes, muy nuestra», reivindica una actividad que contribuye a mantener vivos los pueblos, preservar el entorno y sostener la economía rural. El Día de la Ternera de Navarra / Nafarroako Aratxearen Eguna aspira a consolidarse como una cita anual para reconocer a quienes trabajan en el sector y acercar la ganadería navarra a la sociedad.

La IGP Ternera de Navarra / Nafarroako Aratxea - Reyno Gourmet ha celebrado este domingo, 11 de octubre, el II Día de la Ternera de Navarra en Larraintzar, en el Valle de Ultzama. La jornada, que ha puesto el foco en el papel de las mujeres en el sector, ha reunido a profesionales, familias y público en torno al producto local y la ganadería navarra. Ha contado con la presencia del director general de Desarrollo Rural, Rubén Goñi.

La cita ha sido organizada por la propia IGP, con la colaboración de INTIA y el Ayuntamiento de Ultzama y el patrocinio de Caja Rural de Navarra. Tras la primera edición, celebrada el año pasado en Garaioa, en el Valle de Aezkoa, la iniciativa ha llegado a Ultzama con un programa para todos los públicos y un mensaje centrado en el presente y el futuro del sector.

Cuatro mujeres, cuatro eslabones

El acto central ha rendido homenaje a cuatro mujeres que representan distintas etapas del recorrido de la Ternera de Navarra, desde su origen hasta la mesa: la ganadera Carmen Arrese, la comercializadora Elena Gorospe, la carnicera Idoia Irure y la consumidora Mª José Itoiz.

Carmen Arrese, de Hiriberri (Villanueva de Aezkoa), ha explicado que vivió la ganadería desde pequeña, ayudando a su familia en todo y atravesando tiempos muy duros. Con el paso de los años, gracias a las mejoras, a las ayudas y al traslado del ganado fuera del casco urbano, el trabajo se ha vuelto más llevadero. Hoy le enorgullece saber que cuenta con relevo generacional. Hija de una familia ganadera, creció entre vacas, ovejas, cabras y yeguas, y recuerda como una decisión muy emotiva la de construir una nueva nave fuera del pueblo y aumentar el número de cabezas, cuando las vacas parecían tener los días contados.

Elena Gorospe, nacida en Urretxu en 1946, representa el eslabón de la comercialización desde Carnes Echegor. Tuvo su primer contacto con el mundo de la carne en 1970, en una carnicería de Noáin, donde trabajó diez años. Después se ocupó de la administración del negocio de su marido, mayorista de carne, y, cuando la enfermedad de este le impidió seguir trabajando, se hizo cargo de la empresa. «Reconozco que fui muy atrevida, pero teníamos tres hijos», ha recordado. En 1990 nació Carnes Echegor, que gestionó hasta su jubilación, con años marcados por la crisis de las «vacas locas», una huelga del transporte y una fuerte subida del precio de la carne. Para ella fue «un acierto muy grande» la creación de la IGP, en 1994, porque «el sello daba mucha confianza a la hora de comprobar todo el origen y el proceso, y eso se valora muchísimo». Ha destacado también que terminó trabajando con su hijo, algo «bonito y satisfactorio».

Idoia Irure, de Carnicería Irure, ha relatado los orígenes del negocio, que su padre, José Irure, abrió en 1966 en la calle Martín de Azpilcueta, en el barrio pamplonés de San Juan, con apenas 18 años. Su madre, Rosa, se incorporó poco después y se convirtió en un pilar fundamental. Hoy la regentan Idoia y su hermano, que siguen apostando por ofrecer el mejor servicio y el mejor producto y confían siempre en la IGP Ternera de Navarra. Ha subrayado que en la carnicería «siempre fuimos mayoría» de mujeres, porque su padre creía que tenían una sensibilidad con los clientes y una capacidad de trabajo diferentes, y ha tenido palabras de agradecimiento para Daniel Unzu, de Carnes Echegor, proveedor de toda la vida, y para Elena Gorospe, «una mujer de bandera».

Cerraba la cadena Mª José Itoiz, que ha representado a las personas consumidoras. Compra desde hace cinco o seis años en la carnicería Juan Carlos, de la calle Íñigo Arista, aunque lleva adquiriendo este producto desde que existe la certificación. Destaca que es una carne muy jugosa y valora su carácter local y la fiabilidad del sello. «En mi familia la consumimos desde siempre. Tienes la confianza de que es una ternera bien tratada, bien alimentada, y es calidad», ha afirmado.

«No somos cualquier carne»

El presidente de la IGP y ganadero, Fermín Irigarai, ha cerrado el acto reivindicando el valor del producto. «No somos cualquier carne, somos una carne diferente, especial, con unos compromisos de crianza y de tratamiento. También somos una carne que, a través de ella, mantenemos el paisaje, nuestros prados y nuestros pueblos tan bonitos», ha señalado. Según ha explicado, es consecuencia del «bien hacer» de quienes habitan el mundo rural, y ha considerado importante resaltar el papel de las mujeres, que «han estado ahí siempre, desde los orígenes», trabajando para que los jóvenes tengan ahora esta carne.

Artesanía, ganado, deporte rural y asado popular

La jornada ha combinado el reconocimiento al sector con propuestas gastronómicas, culturales y de ocio. Desde primera hora, el público ha podido visitar la Feria de Artesanía de Ultzama y la exposición de ganado vacuno, que ha permitido conocer de cerca la actividad ganadera, la raza Pirenaica Navarra y las explotaciones vinculadas a la IGP. El programa ha incluido también una exhibición de deporte rural, actividades infantiles y música, además del tradicional asado de Ternera de Navarra, con degustación popular.

Un producto ligado al territorio

La IGP Ternera de Navarra / Nafarroako Aratxea identifica y certifica carne de vacuno producida en Navarra conforme a su pliego de condiciones, que recoge requisitos de origen, razas, alimentación y manejo. Con el lema «De nuestros campos, de nuestras gentes, muy nuestra», reivindica una actividad que contribuye a mantener vivos los pueblos, preservar el entorno y sostener la economía rural. El Día de la Ternera de Navarra / Nafarroako Aratxearen Eguna aspira a consolidarse como una cita anual para reconocer a quienes trabajan en el sector y acercar la ganadería navarra a la sociedad.