Barcelona vivió este miércoles una jornada histórica con la visita del Papa León XIV a la Sagrada Familia, donde presidió una multitudinaria eucaristía y bendijo la Torre de Jesucristo, el elemento arquitectónico que culmina la visión de Antoni Gaudí. El acto coincidió con el centenario de la muerte del arquitecto, fallecido el 10 de junio de 1926 tras ser atropellado por un tranvía en las calles de la ciudad que él mismo había transformado.
El Santo Padre llegó al templo a las 19.16 horas, recibido por los Reyes Felipe y Letizia, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el cardenal barcelonés Juan José Omella. Antes del inicio de la misa, León XIV visitó el taller de Gaudí y descendió a la cripta para rezar ante la tumba del arquitecto, enterrado allí desde el 12 de junio de 1926.
La eucaristía, celebrada ante más de 4.000 fieles en el interior de la basílica y otros tantos congregados en el exterior, contó con un coro de más de 500 voces entre escolanías y corales. En su homilía, León XIV subrayó que la Sagrada Familia "sigue siendo hoy una obra en construcción" y que esa imperfección "no es un defecto, porque da testimonio de un deseo". El Papa apeló también a la coherencia cristiana con un mensaje de paz: "No podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar al inocente".
La jornada concluyó con la bendición de la Torre de Jesucristo, que se iluminó ante la multitud congregada frente a la fachada principal del templo. Un espectáculo de drones dibujó en el cielo la silueta de Gaudí con la frase "Primer l'amor. Després la tècnica", seguido de fuegos artificiales. Con la cruz de cristal encendida por primera vez, Barcelona cumplió el sueño que el arquitecto de Reus dejó esbozado hace un siglo.





