La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) mantiene abiertas todas las hipótesis sobre las causas del grave accidente ferroviario ocurrido el domingo 18 de enero en Adamuz (Córdoba), que ha provocado 42 víctimas mortales, decenas de heridos graves y más de un centenar de heridos leves, según datos aún provisionales.
El siniestro se produjo a las 19:45 horas, cuando los tres últimos coches del tren de alta velocidad Iryo 6189 Málaga–Madrid descarrilaron a la entrada de la estación de Adamuz, en el punto kilométrico 318,693 de la línea Madrid–Sevilla. Los coches descarrilados invadieron el gálibo de la vía contigua, por la que circulaba en sentido contrario el tren Alvia 2384 Madrid–Huelva, lo que desencadenó una colisión de extrema violencia.
Ambos trenes circulaban a velocidades cercanas a los 200 kilómetros por hora, a falta de confirmación definitiva. El impacto se produjo en torno al PK 318,200 y provocó que los dos primeros coches del Alvia cayeran por un terraplén lateral de unos cuatro metros de altura. En total, viajaban 300 pasajeros en el tren Iryo y 186 en el Alvia.
Como consecuencia del descarrilamiento y la colisión posterior, se contabilizan hasta el momento 42 fallecidos, 29 heridos graves y 123 heridos leves, además de cuantiosos daños en la infraestructura ferroviaria y en el material rodante. La circulación en esta línea permanece interrumpida por un periodo aún indeterminado.
La CIAF movilizó un equipo de investigación en la noche del domingo, que llegó al lugar del accidente de madrugada e inició una primera inspección del punto donde se produjo el descarrilamiento, así como del estado de los carriles, traviesas, plataforma e infraestructura afectada. Las labores continuaron durante la mañana del lunes con luz natural, ampliándose al análisis de los trenes siniestrados.
Durante las primeras 24 horas, la Comisión ha mantenido contacto permanente con Renfe, Iryo, Adif y Adif AV, así como con la Guardia Civil, la autoridad judicial, la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria, los servicios de emergencia y el Ministerio de Transportes, con el objetivo de coordinar las actuaciones técnicas y judiciales.
Entre las primeras medidas acordadas figura el análisis en laboratorio de los carriles en el punto exacto donde se inició el descarrilamiento, la inspección de la rodadura del tren Iryo en talleres especializados y la extracción de los datos de los registradores jurídicos embarcados de ambos trenes. Estos elementos serán custodiados por la CIAF y trasladados inicialmente a dependencias en Madrid, antes de su envío a laboratorios competentes.
Asimismo, se ha solicitado a Adif información detallada sobre los registros de circulación de los dos días previos al accidente y se llevarán a cabo inspecciones adicionales en la rodadura de otros trenes que pasaron por ese mismo punto en horas anteriores al siniestro.
La Comisión se encuentra actualmente en una fase inicial de recopilación de datos e información, y subraya que, en este momento, todas las hipótesis sobre las posibles causas del accidente permanecen abiertas, sin que se descarte ningún escenario.
De acuerdo con la normativa vigente, la CIAF dispone de un plazo máximo de un año para la publicación del informe final. Mientras tanto, ya se ha habilitado en su página web la ficha de inicio de la investigación y un formulario de contacto para mantener informadas a las personas afectadas y a las partes interesadas sobre la evolución del proceso.





