El exalcalde de Pamplona y arquitecto municipal jubilado Enrique Maya ha cuestionado, en un artículo de opinión publicado estos días en Diario de Navarra, la decisión de EH Bildu de derribar el aquavox del Casco Antiguo, a la que atribuye motivaciones políticas más que técnicas. El Ayuntamiento justifica el derribo por los graves problemas estructurales y de mantenimiento del edificio, por el coste de más de seis millones de euros que supondría su restauración integral y porque, a su juicio, la oferta actual, centrada en los deportes acuáticos, no se ajusta a la demanda vecinal.
Maya sostiene que la decisión responde a una "clara batalla política" y la vincula con el derribo, hace más de veinte años, del antiguo Euskal Jai, edificio okupado que llegó a funcionar como gaztetxe en pleno Casco Antiguo y que, según recuerda, fue desalojado el 17 de agosto de 2004 tras un proceso de negociación, una vez adquirido por el Ayuntamiento. En su opinión, EH Bildu encontraría en el derribo del aquavox una forma de reivindicar ante sus bases que aquel desalojo fue "un error" y "un sonado fracaso para UPN".
El exalcalde rebate además los argumentos técnicos del consistorio: afirma que las instalaciones del aquavox siguen en funcionamiento y que, por tanto, no existiría un riesgo real para la seguridad de los usuarios. Según los datos que aporta, el equipamiento cuenta actualmente con cerca de 2.000 usuarios, 500 de ellos mayores de 65 años.
Sobre el proyecto alternativo, denominado "Complejo Multiactividad" y que contempla usos como balonmano, fútbol sala, baloncesto, un frontón, un rocódromo y un gimnasio, Maya advierte de que la parcela no permitiría instalar una pista reglamentaria de balonmano ni de fútbol sala aunque se derribara el edificio por completo, por lo que los equipos podrían entrenar pero no competir en sus instalaciones.
En materia de costes, Maya cita las cifras publicadas por el Ayuntamiento en su página web: 6,35 millones de euros para la reparación integral, 2,1 millones para el derribo y 4,57 millones para un nuevo edificio. El exalcalde considera "sorprendente" este presupuesto si se compara con los 7 millones de euros previstos para el Centro de Interpretación de la Pelota Vasca, en una parcela de tamaño similar.
Maya, que asegura haber formado parte del consejo de la sociedad pública PCH (Pamplona Centro Histórico), gestora del aquavox desde la compra del antiguo Euskal Jai, afirma que durante su etapa en dicho órgano nunca se planteó ni el derribo ni el cambio de uso del edificio. El exalcalde también pregunta qué actuaciones ha llevado a cabo EH Bildu durante sus siete años al frente de la presidencia de PCH para evitar el deterioro del edificio, y reclama que la decisión final se adopte con criterios de "objetividad técnica" y "máxima transparencia".




