El acceso a la vivienda se ha convertido en la principal preocupación de miles de navarros. En Uharte, sin embargo, algo se mueve. El ayuntamiento del municipio ha dado un paso poco habitual en la comunidad foral: impulsar un modelo de vivienda cooperativa en cesión de uso que mantiene el suelo en manos públicas y pone el precio —no el mercado— en manos de quienes van a vivir allí.
El proyecto se llama Oihanamendi Kooperatiba y nació de una pregunta aparentemente sencilla. En diciembre de 2025, el consistorio convocó una sesión informativa con un único mensaje: "¿Deseas vivir en Uharte?". La respuesta dejó a más de uno sin palabras: más de 200 vecinos se presentaron aquella noche.
Un mercado que expulsa, una cooperativa que incluye
Los números del mercado libre hablan por sí solos. Una vivienda en la zona ronda entre los 350.000 y los 400.000 euros; incluso la vivienda protegida escala hasta los 270.000. Frente a eso, el modelo cooperativo propone un coste final de entre 120.000 y 180.000 euros por unidad, con subvenciones que podrían rebajar la cifra hasta en 48.000 euros adicionales.
El mecanismo es el siguiente: el ayuntamiento conserva la propiedad del suelo municipal y cede el derecho de uso a la cooperativa durante un periodo de entre 75 y 99 años. Sin suelo en el mercado, sin especulación posible.
De la asamblea a los estatutos
Tras meses de reuniones, grupos de trabajo y debates colectivos, 48 personas han firmado ya su compromiso de participación. Ahora trabajan en la redacción de los estatutos y en el diseño del proyecto residencial. La previsión es constituir formalmente la cooperativa en los próximos meses, tras lo cual el pleno municipal deberá aprobar la cesión del suelo para que puedan comenzar las obras.
No es un modelo inventado en Uharte. Cataluña acumula experiencias consolidadas y en buena parte de Europa llevan décadas funcionando. En Navarra, en cambio, es terreno prácticamente virgen, y por eso el ayuntamiento cuenta con el asesoramiento jurídico y técnico de la sociedad pública NASUVINSA.
Más allá de los ladrillos
Los promotores del proyecto insisten en que no se trata solo de construir viviendas baratas. Los futuros residentes decidirán colectivamente el diseño de los espacios comunes, las normas de convivencia y la organización de la vida comunitaria. La vivienda, en este modelo, es también un proyecto de vida compartido.
El ayuntamiento trabaja en paralelo en otras medidas: actualización de la ordenanza municipal de alquiler, listas de espera dinámicas para reducir pisos vacíos, y viviendas destinadas a emergencia habitacional y acogida de personas refugiadas.
Si el proyecto prospera, Uharte podría convertirse en el primer municipio navarro en demostrar que otra forma de acceder a la vivienda no solo es posible, sino que ya tiene lista de espera.







