La ética en la atención a personas con discapacidad intelectual centró este viernes en Pamplona una jornada que fue más allá de los grandes principios para preguntarse, con crudeza y rigor, cómo se traduce todo eso en el trabajo de cada día. El Centro de Educación Especial Isterria, de Fundación Caja Navarra, organizó junto a Incluye el encuentro "Los Buenos Apoyos: Compromiso ético individual y colectivo" en el Auditorio de CIVICAN, con la asistencia de 140 profesionales y entidades del sector.
La ponencia central corrió a cargo de Ana Carratalá, directora del Centro San Rafael de Alicante y presidenta del Comité Estatal de Ética de Plena Inclusión, quien ofreció un recorrido por las orientaciones éticas aplicables a la práctica diaria en entornos de discapacidad intelectual y del desarrollo. Su intervención marcó el tono de una jornada que, desde el primer momento, apostó por bajar a tierra conceptos que demasiadas veces quedan anclados en los documentos institucionales.
Tres comunicaciones completaron el programa con experiencias concretas. El Grupo de Reflexión Ética de APNABI Autismo Bizkaia presentó su proceso de construcción colectiva de valores bajo el título "Tejiendo Ética". El Comité de Ética de atención a personas con discapacidad intelectual de Navarra, CEDISNA, abordó la gestión de dilemas y decisiones prudentes. Y el propio CEE Isterria presentó su Código Ético para las Buenas Prácticas, un documento articulado en torno a cuatro ejes —las personas con discapacidad y sus familias, la intervención profesional, las relaciones entre profesionales y la educación global— que aspira a ser, en palabras de sus impulsores, "un faro para orientar el compromiso colectivo".
Entre sus principios figuran el buen trato, la empatía, el respeto a la privacidad, la seguridad, la cooperación y la justicia. Y, para que no queden solo en buenas intenciones, el código incorpora mecanismos concretos de aplicación: un grupo de reflexión ética, un buzón de consultas, un plan de formación y una línea de evaluación continua.
La jornada cerró con una mesa redonda que formuló la pregunta que sobrevolaba toda la tarde: ¿cómo se aterriza realmente la ética en el día a día? Moderada por Koldo Sebastián y con la participación de los ponentes, la mesa permitió compartir respuestas parciales, experiencias reales y la honestidad de reconocer que el camino es largo.
La clausura correspondió a Gemma Botín, subdirectora general de Proyectos e Innovación de Fundación Caja Navarra, que enmarcó el encuentro en el compromiso de la institución con modelos de acompañamiento que sitúen a las personas en el centro y contribuyan a una sociedad más inclusiva y corresponsable.


