Hay propuestas que van más allá del aperitivo. La que ha preparado el restaurante Torino Berria para la Semana de la Croqueta no es solo un bocado: es una experiencia con nombre propio, liturgia incluida. Se llama Croqueta de la eterna juventud, y quien la prueba entiende por qué.
El alma de la propuesta es la melena de león, una seta medicinal tan peculiar en su forma como en su historia. El chef de Torino Berria, Gorka Aginaga la define como "muy extraña y muy difícil de conseguir". No exagera: en la cultura japonesa lleva más de cuatro milenios siendo consumida no solo como alimento, sino como remedio. Traerla a una croqueta de la plaza del Castillo de Pamplona tiene algo de atrevimiento y mucho de curiosidad gastronómica.
La textura de la melena de león aporta una melosidad interior que, según Aginaga, "sorprende y gusta a partes iguales". Un sabor que no es el esperado, que descoloca en el buen sentido.
El rebozado, hecho en casa con pan libanés de remolacha y quinoa
Por fuera, la croqueta tampoco se rinde a la convención. El rebozado es de elaboración propia, a partir de pan libanés de remolacha y quinoa, lo que le otorga un color y una textura distintos a cualquier croqueta al uso. Crujiente, diferente, con carácter.
El ritual: primero el elixir, luego la croqueta
Pero lo que convierte esta propuesta en algo verdaderamente singular es la puesta en escena. La croqueta llega acompañada de un cáliz —así, con todas las connotaciones que trae la palabra— que contiene un elixir elaborado con vino tinto, cerezas y canela.
El propio Gorka Aginaga explica el orden de la experiencia sin margen para la improvisación: "Cogemos el cáliz y empezamos a beber el elixir de la eterna juventud, y luego, acto seguido, cogemos la croqueta y la disfrutamos". Primero el sorbo. Después el bocado. La secuencia importa.
El marco: la Semana de la Croqueta en su novena edición y con récord de participación
La propuesta de Torino Berria se enmarca en la IX edición de la Semana de la Croqueta de Navarra, que se celebra hasta el domnigo 17 de mayo. El certamen ha alcanzado este año una cifra récord con 102 establecimientos participantes, consolidándose como uno de los grandes eventos gastronómicos de Navarra.
La organización corre a cargo de Harinas Urdánoz, la Asociación del Casco Antiguo de Pamplona y la Asociación de Hostelería ANAPEH, con la colaboración del Ayuntamiento de Pamplona y varios patrocinadores del sector alimentario.
El evento propone once rutas diferentes por zonas y barrios de Pamplona y por localidades como Burlada, Villava, Huarte, Barañáin, Estella, Olite o Alsasua, entre otras, con más de un centenar de elaboraciones para elegir. Desde la croqueta de toda la vida hasta experimentos como el de Torinoberria, el certamen funciona como escaparate de lo que la hostelería navarra es capaz de hacer con un ingrediente aparentemente sencillo.
El evento se ha posicionado estratégicamente en el calendario como un revulsivo económico previo a San Fermín, ayudando a activar el sector servicios y reforzando la imagen de Pamplona como destino gastronómico de primer nivel.
Toda la información sobre participantes y rutas está disponible en semanadelacroqueta.es.


