UGT y CCOO celebrarán este año el Primero de Mayo en Pamplona con una movilización unitaria que partirá a las 11.30 horas desde la sede de ambas organizaciones. La marcha concluirá en el bosquecillo, donde está previsto un acto final con las intervenciones de los secretarios generales, música e hinchables para los más pequeños.
El lema elegido este año, Derechos, no trincheras. Salarios, vivienda y democracia, resume el triple eje sobre el que los sindicatos han construido su discurso para esta convocatoria: la mejora de las condiciones laborales, el acceso a la vivienda y la defensa de los valores democráticos frente a lo que ambas organizaciones describen como un avance preocupante de posiciones reaccionarias.
Un primero de mayo "en un momento decisivo"
Lorenzo Ríos, secretario general de UGT Navarra, ha subrayado que esta jornada llega en un contexto en el que "están en juego no solo las condiciones de vida de la clase trabajadora, sino la propia calidad de nuestras democracias". En su opinión, el auge de la ultraderecha no es una opción política más, sino un proyecto que cuestiona derechos fundamentales y alimenta la polarización social alimentada, según sus palabras, por el machismo, la LGTBIfobia y el racismo.
Ríos ha situado también la convocatoria en el plano internacional, reclamando el respeto al derecho internacional y el fin de los conflictos armados.
Vivienda, la otra gran emergencia
Josema Romeo, secretario general de CCOO Navarra, ha puesto el acento en la vivienda como emergencia social que, a su juicio, no puede seguir tratándose como un bien de especulación. Desde ambos sindicatos reclaman un pacto político y social que garantice el acceso a una vivienda digna, con un parque público suficiente y mecanismos que protejan especialmente a los jóvenes. "Sin vivienda no hay proyecto de vida. Y sin proyecto de vida no hay cohesión social ni democracia", ha resumido.
Romeo ha defendido también la necesidad de consolidar las reformas laborales de los últimos años y ha advertido de que, pese a los avances en reducción de la temporalidad y subida de salarios, millones de personas siguen sin poder cubrir sus necesidades básicas.







