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España impone controles a viajeros italianos tras el rechazo de Meloni a eliminar sus medidas restrictivas

Con ese escenario, España decidió acelerar su respuesta y activar sus propios controles desde la medianoche del sábado 8

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El Gobierno de Pedro Sánchez ha activado este sábado 8 de agosto controles temporales en fronteras interiores para pasajeros procedentes de Italia, después de que Roma rechazara levantar antes del 9 de agosto las restricciones impuestas a españoles tras la oleada migratoria en Ceuta.

La crisis diplomática entre España e Italia se desató el 1 de agosto, cuando el Gobierno de Giorgia Meloni reintrodujo controles fronterizos para viajeros procedentes de España, alegando riesgos ligados a la entrada masiva de migrantes en Ceuta desde Marruecos. España denunció que la medida era "sin precedentes", adoptada "sin aviso previo, de forma unilateral y con argumentos espurios", y que afectaba a la movilidad de miles de personas en plena temporada turística.

Ante la falta de respuesta satisfactoria, el Ejecutivo español lanzó un ultimátum el 7 de agosto: si Italia no retiraba los controles antes del domingo 9, España adoptaría "medidas proporcionales" para proteger los intereses y la dignidad de sus ciudadanos. Horas después, Roma confirmó que no aceptaba "ultimátums ni imposiciones del extranjero" y mantenía las restricciones, como mínimo, hasta el 15 de agosto.


Con ese escenario, España decidió acelerar su respuesta y activar sus propios controles desde la medianoche del sábado 8.

QUÉ MEDIDAS HA APLICADO ESPAÑA Y CÓMO FUNCIONAN

Según la disposición oficial, España ha "restablecido de manera temporal los controles en las fronteras interiores de puertos y aeropuertos para los desplazamientos procedentes de la República Italiana".

- Entrada en vigor: desde las 00:00 horas del sábado 8 de agosto.
- Duración prevista: hasta las 00:00 horas del 7 de septiembre, salvo cambio de circunstancias.
- Tipo de controles: inspecciones aleatorias de identidad y nacionalidad (documento de identidad o pasaporte).
- Para terceros países: si el viajero es nacional de un Estado no comunitario, se verificará visado o permiso de residencia.

Fuentes del Ministerio del Interior y de Moncloa han insistido en que la medida es "proporcional" y responde a la "persistente presión migratoria irregular" que sufre Italia, en un guiño directo a la justificación esgrimida por Roma para sus controles a españoles.

LA POSICIÓN DE ITALIA: NO A LOS "ULTIMÁTUMS", SÍ A LOS CONTROLES "SELECTIVOS"

El Gobierno italiano ha dejado claro que no cederá ante lo que considera una imposición externa en materia de seguridad y fronteras. En su lectura, los controles son "específicos y selectivos", dirigidos fundamentalmente a ciudadanos de terceros países que lleguen desde España, para comprobar que cumplen la normativa Schengen.

Roma mantiene que la suspensión parcial del régimen de libre circulación con España será necesaria "al menos hasta el 15 de agosto" y mientras no esté "completamente descartado el riesgo de seguridad y terrorismo", según han indicado fuentes italianas.

CONTEXTO: LA CRISIS DE CEUTA COMO DETONANTE

El origen remoto del conflicto está en la oleada migratoria registrada en Ceuta la última semana de julio, con decenas de miles de entradas irregulares desde Marruecos en apenas 48 horas y un colapso temporal de los dispositivos de acogida. Según datos citados por varios medios, la mayoría de esas personas ya han retornado a Marruecos y Ceuta cuenta con un régimen especial dentro de Schengen que impide el paso libre al resto del espacio europeo.

Italia, sin embargo, argumentó que la situación podía derivar en movimientos secundarios de migrantes hacia otros países de la UE y por eso activó controles adicionales en conexiones aéreas y marítimas con España. España replica que la medida es desproporcionada, recuerda que nunca ha impuesto restricciones similares a Italia y subraya su histórico apoyo en la gestión de llegadas a Lampedusa y en la ruta del Mediterráneo central.

REACCIONES Y POSIBLE ESCALADA

La decisión española ha sido presentada por el Gobierno como una respuesta "proporcional" y "temporal", pero marca un nuevo récord de tensión bilateral en los últimos años, con ambos ejecutivos acusándose de usar Schengen con fines políticos internos.

Bruselas, por el momento, ha confirmado que no ha habido "movimientos" masivos de migrantes desde Ceuta hacia otros países, lo que debilita la narrativa de seguridad empleada por Italia, pero no ha intervenido aún para forzar una solución. Con controles en ambos sentidos hasta, al menos, mediados de agosto por parte italiana y hasta septiembre por parte española, la crisis fronteriza de Ceuta se ha transformado en un conflicto diplomático abierto que pone a prueba la coordinación europea en materia migratoria y de libre circulación.

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