Navarra Norte

Lesaka acoge una nueva edición de los campos de voluntariado juvenil para recuperar los antiguos búnkeres del franquismo

Ollo visita en Lesaka la recuperación de búnkeres franquistas a cargo de 25 jóvenes voluntarios

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  • El proyecto 'Fronteras de Hormigón' incorpora este año la recogida de escritos en las paredes de las fortificaciones y la mejora de la señalización

La vicepresidenta y consejera del Departamento de Memoria y Convivencia, Acción Exterior y Euskera, Ana Ollo, ha visitado esta mañana los trabajos de recuperación de búnkeres del franquismo que 25 jóvenes están llevando a cabo desde el pasado 1 de agosto en el monte Aguiña de Lesaka, dentro del proyecto 'Fronteras de Hormigón'. La programación de este año contempla una segunda tanda de trabajos entre el 16 y el 30 de agosto en Alkurrantz, en el valle de Baztan.

La frontera navarra está salpicada de casi 2.000 fortificaciones —más de 10.000 en toda la cordillera pirenaica— levantadas por el régimen franquista ante la posibilidad de una invasión aliada o republicana por los Pirineos que finalmente nunca se produjo. Estas edificaciones, que incluían elementos para ametralladora, cañón anticarro, mortero o refugios, se construyeron en territorio foral en dos fases: una primera, hasta 1940, con un total de 115 construcciones, y una segunda, hasta aproximadamente 1955, con 1.836 levantadas de las 2.884 que se habían planificado, por lo que 1.047 quedaron finalmente sin construir.

Como novedad, este año el proyecto incluye la recogida e inventariado de los escritos hallados en las paredes de los búnkeres, así como la mejora de la señalización de los senderos que dan acceso a ellos, en colaboración con el CI Donibane. Alumnos de este centro han fabricado una serie de postes de señalización que se irán colocando en las distintas rutas existentes; durante los campos de este año está previsto señalizar en concreto las rutas de Lesaka-Oiartzun y Otsondo. Además de la limpieza de las estructuras, retirando vegetación y tierra que haya podido sellar accesos y mirillas, los voluntarios recopilan e inventarían los escritos conservados en los búnkeres, en muchos casos nombres propios o fechas relacionados con los hombres que participaron en su construcción. Las primeras edificaciones, hasta inicios de los años 40, fueron levantadas por prisioneros y represaliados encuadrados en Batallones de Trabajadores, mientras que la segunda fase se realizó con soldados de reemplazo. Desde el Instituto Navarro de la Memoria explican que estos escritos "a veces representan verdaderos tesoros que nos permiten poner nombre y apellido o acercarnos a la dura vivencia de estos verdaderos esclavos del franquismo", y que su catalogación progresiva permitirá construir una base de datos que ayude a recuperar y divulgar la memoria de estos hombres, un material que se irá incorporando al archivo digital Oroibidea.


Desde su puesta en marcha en 2017, el trabajo voluntario de más de 400 jóvenes procedentes de diferentes comunidades autónomas y países ha permitido recuperar una treintena de fortificaciones en localidades como Auritz/Burguete, Igal/Igari, Erratzu, Bera, Lesaka, Eugui o Isaba/Izaba, entre otros emplazamientos. Estos campos de voluntariado juvenil están organizados y cofinanciados por el Instituto Navarro de la Memoria, de la Dirección General de Memoria y Convivencia, y el Instituto Navarro de Juventud, del Departamento de Vivienda, Juventud y Políticas Migratorias, en colaboración con las entidades locales de cada zona, en esta edición los ayuntamientos de Lesaka —cuyo alcalde, Ladis Satrustegi, también ha participado en la visita— y de Baztan.

Durante su visita, la consejera y vicepresidenta Ana Ollo ha trasladado a los jóvenes participantes la importancia del compromiso de la juventud para mantener viva la memoria de la violencia del régimen franquista, en un contexto que ha descrito como de auge de fascismos y posfascismos que vuelven a amenazar la democracia cuestionando, e incluso negando, lo sucedido. "La convivencia en nuestra sociedad no puede basarse en el olvido ni la negación, sino en la memoria crítica", ha afirmado Ollo, quien ha animado a las nuevas generaciones a levantar "puentes y abrir caminos en lugar de muros o búnkeres" y a contemplar la frontera "como un espacio de encuentro y colaboración, no de separación y de barrera".

La consejera ha señalado además que, más allá de razones éticas y políticas, "la historia ha demostrado la inutilidad práctica de este tipo de edificaciones megalómanas", que además detrajeron recursos económicos y humanos —en ocasiones en forma de trabajos forzados— muy necesarios para la sociedad civil en la dura época de la posguerra. "La mejor manera de frenar la intolerancia y el fascismo, antes y ahora, es la construcción de un mundo basado en la democracia, los derechos humanos, la justicia y la libertad", ha concluido.

Ollo ha estado acompañada durante la visita por los responsables del Instituto Navarro de la Memoria, Josemi Gastón y César Layana, así como por el vicedirector del Instituto Navarro de la Juventud, Carlos Amatrian, quien ha destacado "el valor transformador del voluntariado joven". "Este campo no solo recupera elementos físicos de nuestra historia y patrimonio, sino que construye un espacio de convivencia, aprendizaje y trabajo colectivo. Gracias a su esfuerzo, recuperamos nuestro pasado para ofrecerlo a toda la ciudadanía. Por eso, seguiremos apostando por estas iniciativas que unen memoria, trabajo comunitario y valores democráticos", ha señalado Amatrian.

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