¿Cuáles son los motivos más frecuentes por los que una familia plantea acudir a una consulta psicológica con su hijo o hija?
Lo más habitual es que las familias consulten porque empiezan a notar que algo en su hijo o hija ha cambiado o está generando malestar en casa o en el colegio. Muchas veces aparecen rabietas muy intensas, dificultades para dormir, miedos que antes no estaban, tristeza, irritabilidad o problemas en la relación con otros niños. También es muy frecuente que los padres digan algo como: «no sé explicarlo, pero siento que algo no va bien». Y eso, aunque sea una sensación, suele ser muy importante.
¿Cuándo debería una familia plantearse consultar?
Yo suelo decir que no hay que esperar a estar desbordados. Cuando una familia siente que algo les preocupa de su hijo o hija, aunque no sepan ponerle nombre, ya es un buen momento para consultar. Los niños muchas veces no pueden explicar con palabras lo que les pasa, pero lo muestran a través de su conducta, su cuerpo o sus emociones.
¿Cómo pueden los padres diferenciar algo propio de la edad de un malestar que necesita atención?
Cada etapa del desarrollo tiene sus retos: rabietas, miedos o cambios de humor son normales. Pero hay una diferencia importante entre lo esperable y lo que genera sufrimiento o bloqueo en el día a día. Cuando algo empieza a ser muy intenso, muy frecuente o dificulta la vida del niño o de la familia, ya no estamos solo ante «una fase», sino ante algo que merece ser mirado con más calma. No se trata de etiquetar ni de alarmarse, sino de entender qué necesita ese niño en ese momento.
¿Qué pasa realmente en una sesión de terapia infantil y qué papel tiene el juego?
En la terapia infantil el juego no es solo juego: es el lenguaje natural del niño. A través de él expresan lo que no pueden decir con palabras: miedos, enfados, experiencias, necesidades internas. Herramientas como el juego simbólico o la caja de arena ayudan a que ese mundo interno pueda ser expresado y comprendido sin forzarle a explicarlo como lo haría un adulto.
¿Por qué sigue costando tanto dar el paso de llamar a un psicólogo?
Pedir ayuda no es un fracaso, es una forma de cuidado. La mayoría de los padres hacen lo mejor que pueden con las herramientas que tienen. Acudir a un psicólogo no significa haber hecho algo mal, sino estar intentando hacerlo mejor. Y sobre todo, que las familias sepan que no hace falta esperar a que la situación sea grave: cuando algo preocupa, ya merece ser escuchado.
«Es en el juego, y solo en el juego, donde el niño es completamente libre.»
D. W. Winnicott







