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El arzobispo de Pamplona recuerda que San Fermín fue migrante y reclama un lenguaje "desarmado" en la vida pública

Florencio Roselló Avellanas asegura en la capilla del santo que San Fermín "vivió la inmigración"

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  • El arzobispo, en la procesión -

El arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Florencio Roselló Avellanas, ha pronunciado este martes la tradiciónal misa de San Fermín en la capilla del santo, en la parroquia de San Lorenzo, con un mensaje centrado en la acogida a los inmigrantes y en la necesidad de un debate público más respetuoso.

Roselló ha subrayado que la procesión de San Fermín "ha calado" en su corazón desde su llegada a Pamplona y ha destacado que el santo "ha salido al encuentro de todos, sin distinción": de quienes viven una fe comprometida, de quienes mantienen una tradición familiar, de quienes observan con curiosidad y de quienes se alejaron de la Iglesia. "Bajo el capotico de San Fermín cabemos todos", ha afirmado.

El arzobispo ha vinculado la imagen del santo recorriendo las calles con la idea de una "Iglesia en salida" que ha defendido el papa Francisco y ha citado también al papa León XIV, recordando sus palabras en la eucaristía del Corpus en Madrid: "Jesús no permanece encerrado en el templo, sino que sale a nuestro encuentro". Según Roselló, San Fermín "camina por las calles, atraviesa las plazas, visita nuestros barrios" del mismo modo.


"San Fermín vivió la inmigración"

Uno de los ejes centrales de la homilía ha sido la experiencia migratoria del santo. Roselló ha explicado que San Fermín "abandonó su tierra, atravesó caminos inciertos y llegó a otra nación, a otra cultura, a otro pueblo" para anunciar el evangelio, viviendo así "la experiencia de ser extranjero, de ser inmigrante". El arzobispo ha señalado que el santo "conoció la incertidumbre y la dificultad de comenzar de nuevo" y "la necesidad de ser acogido por personas que hablaban otra lengua".

En este punto, Roselló ha recordado el reciente viaje de León XIV a España, del que dice haber sido testigo directo, y ha citado varias de sus intervenciones sobre la dignidad de los migrantes: "La dignidad humana no tiene pasaporte, no conoce fronteras" y "ninguna persona pierde su valor por ser migrante o refugiada". También ha rescatado las palabras del Papa ante el Congreso de los Diputados: "La afirmación de la dignidad humana no puede permanecer abstracta cuando tantas personas se ven obligadas a dejarlo todo", personas que, según recordó León XIV, no buscan el delito ni hacer daño, sino "buscar paz, seguridad y futuro".

Llamamiento a "convertir la mirada"

El arzobispo ha retomado el lema "Convertir la mirada", empleado también por León XIV en su viaje a España, para pedir que se vea "a los unos a los otros como personas, no como rivales" y "como hermanos, no como enemigos", con independencia del origen o el color de piel. Roselló ha recordado que tanto el Ayuntamiento de Pamplona, en una nota pública respaldada por todos los grupos municipales, como el Gobierno de Navarra se han sumado a este mensaje, deseando unas fiestas marcadas por "la convivencia, el disfrute en libertad y el respeto mutuo".

El arzobispo ha extendido esta petición a quienes ostentan responsabilidades públicas, a quienes ha pedido igualmente "convertir la mirada", citando la llamada de León XIV a "desarmar el lenguaje" en las relaciones entre legisladores y a discrepar con respeto. "La firmeza no exige desprecio, la discrepancia no conlleva humillación", ha afirmado Roselló, insistiendo en que los responsables públicos deben ser "los primeros en dar testimonio e imagen de convivencia, de respeto y tolerancia".

La homilía, pronunciada en castellano y con varios pasajes en euskera, ha tenido como lecturas el libro de Isaías (61, 1-3a), el salmo 23 y la carta de Santiago (1, 12), además del evangelio de Mateo (9, 35-38).

Roselló ha concluido pidiendo que San Fermín "siga caminando en Pamplona, en Navarra" y que los fieles sepan "caminar con él, siguiendo siempre las huellas de Cristo".

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