La directora general de la Guardia Civil, Mercedes González Fernández, ha comparecido este martes ante la Comisión de Interior del Senado para dar explicaciones sobre su relación con Leire Díez, vinculada a la denominada trama de las cloacas del PSOE, y sobre las presuntas presiones a la Unidad Central Operativa (UCO) para frenar investigaciones judiciales que afectan al Gobierno.
La comparecencia, solicitada por seis grupos parlamentarios —el PP, el Grupo Mixto y el Grupo Plural—, se produjo en un clima de extrema tensión política, con el PP exigiendo la dimisión de González desde el inicio de la sesión y el Grupo Socialista respaldando su gestión al frente del cuerpo.
"Jamás, nunca"
González fue rotunda en su intervención inicial. Negó haber participado en ninguna conspiración contra la UCO ni contra ninguna otra unidad de la Guardia Civil, haber impulsado campañas de desprestigio contra los investigadores, haber adoptado medidas de presión para alterar investigaciones judiciales, o haber actuado bajo la influencia de Leire Díez o de cualquier otra persona.
Sobre sus contactos con Díez, la directora reconoció haberla conocido previamente durante su etapa como delegada del Gobierno en Madrid, cuando Díez era directora de Relaciones Institucionales de Correos, aunque siempre a través de mensajes y sin encuentros presenciales.
Tras su nombramiento como directora general de la Guardia Civil en septiembre de 2024, González admitió haberse reunido con Díez en dos ocasiones informales —"dos cafés", en sus propias palabras— en una cafetería cercana a la sede del cuerpo. En el primero, según explicó, Díez le informó de su regreso al periodismo. En el segundo, ya entrado 2025, le planteó la posibilidad de que el comandante Rubén Villalba, investigado judicialmente, regresara a su destino, petición que González aseguró haber rechazado de plano, dando por finalizado el encuentro de inmediato.
Respecto a un posible tercer encuentro al que aluden anotaciones en la agenda de Díez, González afirmó no recordarlo y señaló que en ese horario se encontraba en reuniones en la dirección general.
Las informaciones reservadas
Uno de los puntos más debatidos fue la apertura de informaciones reservadas —procedimientos disciplinarios internos de carácter preliminar— durante su mandato. González explicó que se abrieron tres, aunque una de ellas nunca llegó a tener contenido. La primera, abierta en diciembre de 2024 y cerrada en enero de 2025, tuvo como objetivo determinar cómo se había producido una filtración de datos personales vinculados a la causa que afecta a David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno. La segunda, de apenas un folio, se cerró sin diligencias al negarse el Tribunal Supremo a autorizar su desarrollo. La tercera, abierta en agosto de 2025 tras publicaciones que señalaban al director adjunto operativo, DAO, quedó archivada sin responsabilidades en octubre, con los propios mandos de la UCO declarando, según González, que existía "muy buen ambiente en la unidad".
La directora subrayó que estas informaciones reservadas no se dirigen contra ninguna persona, que quienes intervienen lo hacen como testigos y que en más de dos años al frente del cuerpo se han tramitado más de 70 de estos procedimientos de forma rutinaria.
Bronca sesión parlamentaria
El portavoz del PP, José Antonio Santamaría, acusó a González de haber mentido sobre el número de reuniones con Díez, de haber iniciado expedientes internos contra agentes de la UCO que investigaban la corrupción del Gobierno y de haber tolerado que una persona ajena a la cadena de mando tuviera acceso directo a la dirección general. Llegó a exigirle la dimisión en varias ocasiones y advirtió de que comparecerá ante la Comisión Koldo "más pronto que tarde".
La representante del Grupo Mixto, Paloma Gómez Enríquez, fue aún más contundente y pidió también la dimisión inmediata, calificando su gestión de "destrucción de pruebas, protección al poder y sumisión ante una trama criminal".
El portavoz de Izquierda Confederal pidió explicaciones sobre el funcionamiento de la Policía Judicial y cuestionó la independencia de la UCO respecto a la cadena de mando, mientras que el Grupo Plural planteó dudas sobre la veracidad de los informes de la propia unidad como prueba en sede parlamentaria.
El senador socialista Francisco Franco defendió con firmeza la trayectoria de González, a quien aseguró conocer desde hace más de veinte años, y rechazó que ni ella ni el ministro Fernando Grande-Marlaska hubieran mentido, distinguiendo entre una reunión formal y un encuentro informal para tomar un café.
González cerró su intervención con una reflexión sobre el deterioro del debate político, advirtiendo del daño que la "política de la rabia" inflige a las instituciones y a la democracia, y reiterando que jamás ha hecho daño a ningún agente ni interferido en ninguna investigación. "Yo he contado la verdad", concluyó.






