A los 27 años, Paula García Medrano tiene algo poco habitual incluso entre profesionales con más experiencia: una claridad absoluta sobre lo que quiere hacer con su vida. Habla de psicología con pasión, con naturalidad y también con una firmeza que sorprende. No duda cuando explica que esta profesión no es simplemente un trabajo para ella. “Es mi hobby, mi vocación, es todo”, resume.
Desde marzo ejerce como psicóloga general sanitaria en su consulta de la calle Irunlarrea de Pamplona, donde atiende a pacientes que llegan buscando respuestas a problemas que cada vez se repiten más: ansiedad, dependencia emocional, relaciones tóxicas, inseguridades y una sensación constante de sobreestimulación que parece haberse instalado en buena parte de la sociedad.
Paula pertenece a una generación que ha crecido entre redes sociales, teléfonos móviles y estímulos permanentes. Quizá por eso habla sin filtros sobre el impacto psicológico que está teniendo esta nueva forma de vivir. Lo hace desde el conocimiento profesional, pero también desde la cercanía de quien observa a diario cómo estas dinámicas afectan especialmente a los jóvenes.
“Estamos sobreestimulados todo el rato”, explica. Y detrás de esa frase sencilla aparece una reflexión mucho más profunda sobre salud mental, adicciones invisibles y relaciones humanas cada vez más frágiles.
Una vocación que empezó muy pronto
Paula asegura que la psicología siempre ha estado presente en su vida. Desde muy pequeña sintió fascinación por entender cómo funcionan las emociones, las relaciones y la mente humana.
“Es algo que me apasiona desde que era muy chiquitita”, recuerda.
No hubo dudas vocacionales ni planes alternativos. Nunca se planteó dedicarse a otra cosa. Su objetivo siempre fue trabajar cara a cara con personas, ayudarlas a comprender qué les ocurre y ofrecer herramientas para mejorar su bienestar emocional.
Por eso, cuando terminó su formación, tomó una decisión que muchos jóvenes aplazan durante años: emprender sola.
“Siempre tuve claro que quería montar mi propia consulta”, explica.
La idea de trabajar como autónoma y crear un espacio propio desde el que ayudar a otras personas era, según cuenta, uno de sus grandes sueños.
No se trata únicamente de ejercer la psicología, sino de hacerlo desde un enfoque muy concreto: cercano, presencial y centrado en la gestión emocional.
La ansiedad: la gran epidemia silenciosa
Aunque Paula trabaja distintos ámbitos de la salud mental, hay un tema que aparece constantemente en consulta: la ansiedad.
“La gente dice continuamente que tiene ansiedad, pero luego le preguntas qué es realmente y nadie sabe explicarlo”, señala.
Por eso una parte fundamental de su trabajo se basa en la psicoeducación, es decir, en ayudar al paciente a entender qué está ocurriendo dentro de su cuerpo y de su mente.
Desde su enfoque cognitivo-conductual, Paula trabaja especialmente el presente del paciente: qué le está pasando ahora y cómo puede recuperar el control de su día a día.
“La ansiedad es un mecanismo de defensa natural del cuerpo”, explica.
El problema aparece cuando ese sistema de alerta se activa constantemente aunque no exista un peligro real.
Ahí es cuando comienzan síntomas que pueden afectar tanto a nivel mental como físico: pensamientos intrusivos, angustia, tristeza, taquicardias, mareos, sudoración o sensación de falta de aire.
“Muchas personas terminan somatizando”, explica. Es decir, transformando el malestar emocional en síntomas físicos reales.
Y esa es precisamente una de las razones por las que muchos pacientes tardan tanto en acudir al psicólogo.
“Primero suelen ir al médico porque creen que tienen un problema físico”, señala.
La importancia de pedir ayuda a tiempo
Uno de los grandes problemas que detecta Paula es que la mayoría de las personas buscan ayuda demasiado tarde, cuando el nivel de ansiedad ya es muy alto.
Sin embargo, insiste en que cuanto antes se intervenga, más sencillo suele resultar recuperar la estabilidad emocional.
“Lo ideal sería acudir cuando empiezan los primeros síntomas”, explica.
En consulta trabaja especialmente con herramientas prácticas para que el paciente pueda aprender a gestionar sus emociones y recuperar el control de su vida cotidiana.
Y aunque cada caso es diferente, asegura que los cambios pueden llegar mucho antes de lo que muchas personas imaginan.
“Hay pacientes que en uno o dos meses han conseguido bajar muchísimo el pico de ansiedad”, afirma.
Eso sí, deja claro que la terapia no funciona como una solución mágica.
“Yo no voy a solucionarle la vida a nadie. Las herramientas las tiene que utilizar el paciente”, explica.
Para Paula, uno de los objetivos fundamentales es que las personas entiendan que sentir ansiedad no significa estar rotos ni enfermos permanentemente.
“Cuanto más normalizas la ansiedad, mejor”, resume.
Redes sociales: una fábrica de ansiedad
Durante la conversación aparece constantemente un tema que preocupa especialmente a la psicóloga navarra: el impacto de las redes sociales sobre la salud mental.
Paula reconoce que plataformas como Instagram o TikTok han ayudado a visibilizar la importancia de hablar sobre salud mental. Sin embargo, cree que también están generando nuevos problemas.
“El problema es que habla mucha gente que no es profesional”, advierte.
Según explica, cada vez más personas se autodiagnostican tras consumir vídeos rápidos sobre ansiedad, depresión o trastornos emocionales.
“Ven cuatro síntomas y ya piensan que tienen eso”, comenta.
Para ella, esta sobreinformación puede resultar extremadamente peligrosa, especialmente entre jóvenes que pasan horas consumiendo contenido emocional en redes sociales.
Pero el problema va mucho más allá.
Paula considera que vivimos sometidos a una sobreestimulación permanente que el cerebro humano no estaba preparado para gestionar.
“Estamos recibiendo imágenes, información y estímulos continuamente”, explica.
El famoso “scroll infinito” de las redes sociales le parece uno de los mayores cambios psicológicos de las últimas décadas.
“La gente habla de dejar el azúcar o el tabaco porque generan adicción, pero nadie habla de dejar el móvil”, reflexiona.
Y en consulta observa cada vez más dificultades de concentración, problemas para gestionar el aburrimiento y una pérdida progresiva de habilidades sociales.
“Ves grupos de personas juntas sin hablar, todos mirando el teléfono”, lamenta.
Relaciones tóxicas y dependencia emocional
Si la ansiedad es uno de los grandes problemas actuales, la dependencia emocional ocupa también buena parte de las consultas de Paula.
Habla especialmente de relaciones de pareja marcadas por el control, la inseguridad y la necesidad constante de validación.
“Estamos normalizando dinámicas que no son sanas”, afirma.
Le preocupa especialmente cómo determinadas conductas tóxicas se han convertido casi en algo cotidiano gracias a las redes sociales y ciertos formatos televisivos.
Pone ejemplos claros: parejas que comparten permanentemente la ubicación del móvil, control constante sobre dónde está el otro o necesidad de supervisar cada movimiento.
“Hay pacientes que me dicen: ‘Vi que mi pareja estaba en otro sitio porque tengo su ubicación’”, cuenta sorprendida.
Para Paula, detrás de estas dinámicas suele esconderse una combinación de inseguridad, baja autoestima y carencias emocionales adquiridas durante la infancia.
“La dependencia emocional tiene muchísimo que ver con el apego y las heridas emocionales”, explica.
Y lanza una reflexión contundente: “Tú no necesitas a nadie para vivir. Necesitas comer, dormir y respirar”.
El peso de la infancia
Gran parte del trabajo terapéutico de Paula gira alrededor de comprender cómo las experiencias infantiles afectan a las relaciones adultas.
Habla de carencias afectivas, inseguridades aprendidas y modelos familiares que terminan reproduciéndose de forma inconsciente.
“Muchas personas buscan parejas parecidas a las figuras que les generaron heridas emocionales de pequeños”, explica.
Especialmente en casos donde ha existido falta de afecto, validación o seguridad emocional.
La consecuencia, según señala, es que muchas personas terminan desarrollando relaciones profundamente dependientes donde asumen incluso el rol de “salvadores”.
“Hay gente que siente que tiene que sanar a los demás”, comenta.
Y ahí aparece uno de los mensajes que más repite en consulta: nadie puede construir su identidad únicamente alrededor de otra persona.
Una generación sobreestimulada
A lo largo de la entrevista, Paula dibuja el retrato de una generación hiperconectada pero emocionalmente agotada.
Una sociedad donde existe acceso inmediato a todo, pero donde al mismo tiempo crecen la ansiedad, la frustración y la sensación de vacío.
“La imaginación y la interacción social se están perdiendo”, reflexiona.
Y aunque evita caer en discursos catastrofistas, sí considera que existe un problema real que todavía no se está abordando con suficiente profundidad.
Especialmente porque, según explica, todavía persisten muchos tabúes alrededor de la salud mental.
“La gente sigue diciendo ‘voy al fisioterapeuta’ con total naturalidad, pero ‘voy al psicólogo’ todavía choca”, lamenta.
La psicología frente a la inteligencia artificial
Uno de los temas más curiosos de la conversación aparece cuando se habla sobre inteligencia artificial y salud mental.
Paula se muestra muy crítica con el hecho de que cada vez más personas busquen respuestas emocionales en máquinas o aplicaciones automáticas.
“Le estamos pidiendo a una máquina sin emociones que nos ayude con nuestras emociones”, reflexiona.
Considera que la empatía humana sigue siendo imprescindible dentro de la terapia psicológica y duda de que la inteligencia artificial pueda sustituir realmente ese vínculo.
“Una máquina puede decirte cosas que te alivien momentáneamente, pero no puede tratarte”, afirma.
Una nueva consulta con vocación cercana
Desde su consulta de Pamplona, Paula García Medrano inicia ahora una etapa profesional marcada por la cercanía y el trabajo emocional profundo.
Atiende de lunes a jueves en horario de mañana y tarde, y también mantiene una presencia activa en redes sociales, donde comparte contenido relacionado con salud mental y gestión emocional.
Pero detrás de las publicaciones, las explicaciones y los consejos, hay una idea que repite constantemente: la salud mental debe tratarse con responsabilidad.
“Todo el mundo puede mejorar si tiene herramientas y ganas de trabajar”, concluye.
Y quizá esa mezcla entre cercanía, claridad y vocación sea precisamente lo que explica por qué, pese a llevar apenas unos meses ejerciendo, Paula transmite la sensación de haber encontrado exactamente el lugar donde quería estar.
Horario y contacto:
Paula García Medrano Psicóloga
C. de Irunlarrea, 25, 31008 Pamplona, Navarra
Teléfono: 650 59 23 74
Horario
lunes 9:00–14:00, 15:00–20:00
martes 9:00–14:00, 15:00–20:00
miércoles 9:00–14:00, 15:00–20:00
jueves 9:00–14:00, 15:00–20:00
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