Hay un tema necesario que no se resuelve y van pasando los años, las legislaturas, sean gobiernos de un color u otro y nadie se decide a cambiar. Y es que los ayuntamientos de la Cuenca de Pamplona deben dejar las merindades/partidos judiciales de Estella (Valle de Goñi) y Aoiz (Esteríbar, los valles de Egüés, Aranguren, Beriáin y Elorz, así como Tiebas, Huarte y Burlada) para pasar a ser (en todos los ámbitos) de su comarca histórica que es la Cuenca de Pamplona (la merindad histórica de la mayoría era la de Sangüesa) y dejar totalmente de depender de viajar a Aoiz para gestiones judiciales y de otra índole. Y es que históricamente por siglos la pertenencia a la Cuenca de Pamplona a menudo ha trascendido, incluso legalmente, a la de la merindad.
No es únicamente que Villava se considerara parte del barrio de San Nicolás (Casco Viejo de Pamplona), sino que los pueblos de la Cuenca se autodefinían como pamploneses o en sus términos exactos “barrios de Pamplona”. Siempre ha sido así, pues ya en época romana los “fundis” se concentraban en gran medida en la Cuenca de Pamplona.
Modificar las mugas de las merindades/partidos judiciales sería reflejar esa realidad milenaria de la Cuenca y a los habitantes de Esteríbar, Burlada, Huarte, Tiebas, los valles de Egüés, Aranguren, Beriáin, Elorz y Goñi les ahorraríamos la molestia burocrática y de transporte de dirigirse a Aoiz, que les pilla tan a desmano para en su lugar ir a la muy cercana Pamplona. Podría ir hasta en villavesa.
El portavoz de la asociación de Ripagaña (el nombre del barrio documentado históricamente en 1625, mientras que Erripagaña aparece por primera vez en 1992, y Ripagaina es el nombre que colaron las constructoras) comentaba recientemente la anomalía de que en dicho barrio para construir una vivienda de Burlada se ha tenido que solicitar permiso al Valle de Egüés porque la grúa estaba en ese ayuntamiento. La mayoría parece que quieren ser Pamplona.
Un amigo que reside en Ripagaña cuenta cómo los ayuntamientos se pasan la pelota unos a otros para las necesidades y dotaciones del barrio, pero para cobrar impuestos sí son eficaces y rápidos. Asimismo desde Ripagaña comentaban recientemente que el parque infantil se lo repartían entre distintos ayuntamientos sin ser capaces de decidir a quién le corresponde. Y esos solo son algunos ejemplos de la agonía de Ripagaña.
Burlada no quiere soltar Ripagaña porque dejaría de ser un ayuntamiento sostenible económicamente, pero tampoco se quiere o se puede mojar para cubrir económicamente algunas de las necesidades de dotaciones que necesitan sus vecinos porque no le llega el presupuesto.
¿Ninguno de los políticos quiere ver la obviedad aparte de los ripagañeses?
Si Burlada no es viable porque no va a tener suelo o habitantes suficientes, pues que sea absorbida por Pamplona. Y casi todos los ayuntamientos de la conurbación pamplonesa están sin suelo igual que Pamplona, por lo que deberían fusionarse y absorber el siguiente anillo de la Cuenca que tiene abundante terreno. Es cuestión de tener terreno al por mayor para que sea barato, en vez de tener varios minifundios (terrenos pequeños) caros.
Con una absorción por parte de Pamplona no habría problema de decidir dónde acaban y empiezan los límites de cada localidad y a quién le corresponde poner una dotación como sucede en Ripagaña.
Instituciones como la UE llevan años y más años tirándole a España de las orejas por no fusionar ayuntamientos y encima aquí se lograría lo que no puede una mancomunidad: abaratar el terreno por estar en un solo ayuntamiento y con ello la vivienda porque el suelo cuesta cuando es escaso y dividido en parcelas entre varios ayuntamientos, no cuando está concentrado en un ayuntamiento.
Ripagaña ha puesto en evidencia la necesidad de que los ayuntamientos de la Cuenca y Esteríbar pasen a la merindad y partido judicial de Pamplona y la necesidad de fusionar ayuntamientos para resolver problemas urbanísticos e institucionales.
Aprovechemos a recuperar el nombre documentado históricamente de Ripagaña y así la gente dejará de liarse entre Erripagaña y Ermitagaña a la hora de coger la villavesa.
Que se haga un nuevo Privilegio de la Unión del siglo XXI y que se celebre cada año el 15 de julio como día conmemorativo y así se logre añadir a San Fermín el ansiado día tantas veces solicitado.
Daniel Álvarez Malo



