El Ayuntamiento de Pamplona ha reconocido el trabajo de las profesionales que han pasado por Andraize, el Centro de Atención a la Salud Sexual y Reproductiva de la Txantrea, con un acto celebrado este lunes, Día Internacional de los Derechos Sexuales y Reproductivos. Durante la ceremonia se descubrió un panel que recordará en el propio centro su casi medio siglo de labor asistencial y reivindicativa.
El acto estuvo presidido por la concejala delegada de Igualdad, Acción Comunitaria, Barrios y Diversidad Cultural, Zaloa Basabe Gutiérrez, y por el consejero de Salud, Fernando Domínguez Cunchillos. Elena Elia Tirapu, enfermera de Andraize durante 41 años, descubrió el panel en representación de todas las profesionales que han trabajado allí desde su puesta en marcha.
Un centro nacido de la reivindicación de las mujeres
En 1978, en un momento de profunda transformación política y social, nació en la Txantrea el entonces Centro de Planificación Familiar Andraize, fruto de una iniciativa social y de una reivindicación colectiva vinculada a la lucha de las mujeres por sus derechos. Fue uno de los primeros centros en apostar por una concepción abierta e inclusiva de la atención a la sexualidad y la reproducción.
Para quienes participaron en sus primeros años, según ha recordado el Ayuntamiento, no se trataba solo de un servicio sanitario, sino de un espacio conquistado mediante la movilización social, especialmente en los últimos años del franquismo y durante la transición. Su filosofía se basaba en ofrecer un lugar accesible para todas las personas, donde cada una pudiera ser protagonista de su propio cuerpo y participar en las decisiones sobre su sexualidad y su capacidad reproductiva, con escucha, respeto y ausencia de juicios o estigmas. La despenalización de los métodos anticonceptivos en 1978 supuso el impulso definitivo de esta nueva forma de entender los derechos de las mujeres, la sexualidad y la salud.
El juicio y la absolución
El panel recoge las etapas del centro. Entre 1978 y 1987, Andraize se convirtió en un referente de educación sexual y planificación familiar en Navarra, con ginecólogas, matronas, psicólogas y educadoras que ofrecían asesoramiento, métodos anticonceptivos y programas para jóvenes. A partir de 1985, tras la regularización de la ley del aborto, el equipo luchó por garantizar los derechos reproductivos de las mujeres.
Entre 1987 y 1990, el centro vivió el episodio del juicio. Tras una denuncia del grupo ultraconservador Acción Familiar por el primer aborto legal en la sanidad pública navarra, un ginecólogo y dos ginecólogas del centro fueron acusados de practicarlo. En 1990 resultaron absueltos. El panel recuerda que la campaña mediática y la presión social fueron intensas, "pero Andraize resistió".
Como legado, el texto reconoce a las profesionales y ciudadanas que defendieron la salud sexual y reproductiva reivindicando una atención pública, segura y feminista, y afirma que su valentía allanó el camino hacia la atención pública del aborto y los derechos reproductivos en Navarra.
De centro municipal a la red del Servicio Navarro de Salud
En 1989, Andraize dejó de tener carácter municipal y se integró en la red pública, dependiendo de Atención Primaria, junto con otros centros surgidos después, en la red de Centros de Orientación Familiar y Educación Sexual (COFES). En 1997, con el Plan de Atención Sanitaria a la Mujer, la red de COFES se disolvió y los centros pasaron a llamarse Centros de Atención a la Mujer (CAM), vinculados a la asistencia hospitalaria. La transformación posterior, que llega hasta hoy, los convirtió en Centros de Atención a la Salud Sexual y Reproductiva (CASSYR), con el fin de recuperar una perspectiva más amplia e inclusiva, con orientación, educación y prevención dirigidas al conjunto de la población. Hoy Andraize forma parte de la red de Centros de Salud Sexual y Reproductiva del Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea.
Memoria de la ciudad desde una perspectiva de género
El homenaje ha sido impulsado por el Grupo Nombrar Mujeres en Pamplona, del Consejo Municipal de las Mujeres, y por el área de Igualdad, Acción Comunitaria, Barrios y Diversidad Cultural. El panel se instala de forma permanente en el exterior del edificio, una intervención en el espacio urbano para visibilizar la historia de la ciudad protagonizada por mujeres. La acción se enmarca en la línea 4, 'Participación e incidencia política', del IV Plan para la Igualdad entre Mujeres y Hombres de Pamplona, que recoge la puesta en valor de la contribución de las mujeres, sus grupos y asociaciones y el feminismo en el avance hacia la igualdad.
El panel se cierra con una frase: "El derecho a decidir de las mujeres también es el derecho a decidir libremente sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas".













