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Chivite asegura que mantiene la confianza política en Alzórriz 

Esparza insinuó que Taberna le había pedido que se desprendiera de Alzórriz, y Chivite aseguro que no iba a revelar detalles de una conversación privada

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  • Alzórriz, con la presidenta en primer plano e Inma Jurío/ARCHIVO -

La presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, compareció ante la comisión de investigación del Parlamento foral y confirmó algo que ya había avanzado públicamente: que la pérdida de confianza en Ramón Alzórriz fue personal, no política. Una distinción que la oposición no está dispuesta a aceptar sin más.

Ante las preguntas del portavoz de UPN, Javier Esparza, Chivite reconoció que supo en junio de 2025 que la pareja de Alzórriz había trabajado en Servinabar, la empresa de la que la UCO determinó que Santos Cerdán poseía el 45% y a la que el Gobierno foral adjudicó decenas de millones en contratos públicos. Según sus propias palabras en la comisión, ese silencio de su entonces número dos le pareció "un acto grave", especialmente viniendo de alguien del "círculo más íntimo de confianza". Fue entonces, dijo, cuando tomó la decisión de retirarle su confianza personal.

Sin embargo, Chivite dejó claro que eso no se traducía en una ruptura política. "No he dicho que el señor Alzórriz haya cometido ningún delito", afirmó, y sostuvo que, hasta donde ella sabe, Alzórriz no ha incurrido en ilegalidad alguna. Sobre si mantenía la confianza política en él, la respuesta fue inequívoca: "Sin duda". Lo que sí le hizo fue pedirle explicaciones por no haberle comunicado el vínculo de su pareja con Servinabar.

La presidenta ya había aclarado previamente que la pérdida de confianza afectaba únicamente a los "cargos de confianza", no al acta parlamentaria, lo que le permitió a Alzórriz conservar su escaño en el Parlamento de Navarra. 

Esparza no dejó pasar la oportunidad de tensionar el argumento. "¿A cambio de qué lo quiere mantener?", llegó a preguntarle, insinuando que detrás de esa decisión podría haber algún tipo de acuerdo político y que "todo se sabrá". Chivite no respondió a esa insinuación de forma directa y remitió al interlocutor a preguntarle directamente a Alzórriz por qué no le contó lo que sabía, y dejó claro que el tiempo pondrá a cada uno en su lugar, dejando caer que son falsas las insinuaciones de Esparza. 

Tampoco la presidenta se fue más allá del guión cuando no reveló el contenido de la conversación que mantuvo con Félix Taberna tras su cese en el Gobierno Foral como vicepresidente primero. Esparza insinuó que Taberna le había pedido que se desprendiera de Alzórriz, y Chivite aseguro que no iba a revelar detalles de una conversación privada y que el cambio obedeció a un impulso al Ejecutivo, como ya explicó en su día. 

Alzórriz fue apartado de sus cargos como vicesecretario general, en la Ejecutiva socialista y como portavoz parlamentario, por ocultar a Chivite que su pareja trabajó para Antxon Alonso en Servinabar, aunque la presidenta lo mantuvo como parlamentario, lo que le otorga aforamiento ante el Tribunal Superior de Justicia de Navarra. Nuevaradio

 

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